Qué lleva una factura con Verifactu: un QR, la frase «VERI*FACTU» y un hash que no se ve
· Javier Miralles · 8 min
Te han dicho que con Verifactu tus facturas «van a cambiar» y te imaginas un documento distinto, lleno de códigos raros, que va a desconcertar a tus clientes. Es la duda de fondo de mucha gente que factura poco y no quiere líos: ¿qué va a ver quien reciba mi factura?, ¿tengo que rehacer mi plantilla?, ¿me van a preguntar qué es ese cuadradito?
La respuesta corta es que por fuera cambia mucho menos de lo que parece, y por dentro cambia algo que ni tú ni tu cliente vais a ver nunca. Así que vamos a separar las dos cosas: qué lleva una factura con Verifactu que sí se ve, y qué lleva que no se ve.
Si todavía no tienes claro si Verifactu te obliga ni desde cuándo, échale antes un ojo a la guía base. Aquí damos por sabido lo básico y vamos a lo que aparece en el papel.
En corto
Una factura con Verifactu se ve casi igual que una normal: por fuera solo añade un código QR y, si tu programa envía las facturas a Hacienda, la frase «VERI*FACTU». Eso es todo lo que ve tu cliente. El resto de la factura —tus datos, el concepto, el IVA, el total— no cambia, y no tienes que rehacer tu plantilla.
Lo que de verdad cambia va por dentro y no se ve: cada factura lleva una huella o «hash» que la encadena con la anterior, de forma que no se pueda borrar ni alterar una sin que se note. Ese trabajo lo hace tu programa solo. Tú no tocas nada.
Qué ve tu cliente: el QR y, a veces, la frase «VERI*FACTU»
Empecemos por lo único que se nota a simple vista, que es lo que suele preocupar: qué aparece en tu factura que antes no estaba.
Son dos cosas, y solo dos:
- Un código QR, ese cuadradito de puntos, impreso en la factura. Aparece tanto si la mandas en papel como si es un PDF o una factura electrónica.
- La frase «VERI*FACTU» —o «Factura verificable en la sede electrónica de la AEAT»—, pero solo en algunos casos. Enseguida vemos cuáles.
Todo lo demás sigue igual. Tu nombre o el de tu empresa, tu NIF, los datos del cliente, el concepto, la base, el IVA y el total están donde siempre. No tienes que rehacer tu plantilla ni dar explicaciones: el programa mete el QR y, si toca, la frase, y punto.
Así queda repartido lo que lleva la factura:
| Qué lleva la factura | ¿Se ve? | ¿Quién lo pone? |
|---|---|---|
| Código QR | Sí, en la factura (papel, PDF o electrónica) | El programa, en cada factura |
| Frase «VERI*FACTU» | Solo si tu sistema envía las facturas a Hacienda | El programa, automáticamente |
| Huella o «hash» encadenado | No, va en el registro interno | El programa, sin que tú hagas nada |
| Tus datos, el IVA, el total… | Igual que siempre | Tú, como hasta ahora |
La norma no lo deja a interpretación. La Orden HAC/1177/2024, que desarrolla el reglamento, fija hasta el tamaño del código en su artículo 21: el código QR «deberá tener un tamaño entre 30x30 y 40x40 milímetros». Y sobre la frase, el artículo 20 dice que la factura incorporará «la frase "Factura verificable en la sede electrónica de la AEAT" o "VERI*FACTU"» en los casos que veremos más abajo.
¿No sabes si a ti ya te toca llevar todo esto? Son cuatro preguntas y te decimos tu fecha, sin registro. Y con eso claro, seguimos con para qué sirve el cuadradito.
Para qué sirve el QR y qué guarda dentro
El QR no es un adorno ni un sello de «esto es legal». Es un atajo para comprobar la factura: lo escaneas con el móvil y te lleva a una página de la Agencia Tributaria donde se puede cotejar que esa factura existe tal y como está impresa. No guarda «la factura» entera ni va cifrado; lo que lleva dentro es poca cosa: el NIF de quien emite, la serie y el número, la fecha y el importe total, más el enlace a Hacienda. Nada del cliente, nada del detalle de lo que vendiste.
Un ejemplo. La factura de una fontanera autónoma, la número F-2026/47, de 121 € con IVA. Su QR no contiene el concepto ni los datos del cliente: guarda su NIF, la serie y el número (F-2026/47), la fecha y los 121 €, y el enlace de cotejo. Quien la reciba puede escanearlo y confirmar en la sede de la AEAT que esos cuatro datos cuadran. Si alguien hubiera retocado el importe en el papel, el cotejo no coincidiría.
Eso es lo que se ve. El trabajo de fondo, el que impide de verdad los apaños, está en otro sitio.
Qué es el hash y el encadenamiento (lo que no se ve)
Aquí está el cambio real de Verifactu, y es justo el que tu cliente no verá nunca porque no se imprime en la factura: va en el registro interno del programa.
Cada vez que emites una factura, el programa calcula una huella —una especie de resumen— a partir del contenido de esa factura y de la huella de la anterior. Así todas quedan encadenadas, una detrás de otra. Si alguien intentara borrar una del medio, cambiar un importe o colar una fuera de orden, la cadena dejaría de encajar y saltaría a la vista. Ese es el objetivo de toda la norma: que no se pueda maquillar las cuentas sin dejar rastro.
El Real Decreto 1007/2023 lo dice en su artículo 12: los sistemas informáticos «deberán añadir una huella o "hash" a los registros de facturación de alta y de anulación». Y en el artículo 8 exige que los registros estén «encadenados de manera que pueda verificarse su rastro siguiendo su secuencia de creación desde el primero al último».
Traducido: el hash es lo que convierte tus facturas en una cadena que no se puede tocar por detrás. Pero es cosa del programa. Tú no calculas ninguna huella ni tienes que entender cómo funciona; solo necesitas que tu herramienta cumpla.
¿Cuándo aparece la frase «VERI*FACTU» y cuándo no?
Aquí está el único matiz que confunde a la gente. El QR va en todas las facturas, pero la frase «VERI*FACTU» solo en algunas. Depende de cómo trabaje tu programa.
La norma reconoce dos maneras de cumplir. Un programa puede enviar cada factura a Hacienda al emitirla (eso es el modo «Verifactu» propiamente dicho), o puede guardar los registros encadenados en tu equipo sin enviarlos, listos para cuando te los pidan. Las dos cumplen la ley. La diferencia visible es esa frase: el artículo 20 de la Orden solo la exige «en aquellos casos en los que el sistema informático realice la remisión de todos los registros de facturación a la Agencia Estatal de Administración Tributaria».
Puesto en tu caso concreto:
- Si tu programa envía las facturas a Hacienda (modo Verifactu) → tu factura lleva el QR y la frase «VERI*FACTU».
- Si tu programa guarda los registros pero no los envía (un sistema que cumple pero sin remisión) → tu factura lleva el QR, sin la frase.
- En los dos casos → por dentro va el hash encadenado, que no se ve en la factura.
Así que si tu cliente ve la frase «VERI*FACTU» en la factura que le has mandado, lo que le está diciendo es que tu programa manda esas facturas a Hacienda directamente. Y si no la ve, no significa que hagas nada mal: es la otra vía, igual de válida.
¿Tengo que hacer algo yo para que mi factura lleve esto?
No. Y esta es la parte tranquilizadora: no hay ninguna casilla que activar ni código que pegar a mano. El QR, la frase y el hash los pone tu programa solo, en cada factura. Lo único de lo que tienes que ocuparte es de facturar con un programa que cumpla Verifactu antes de que te llegue tu fecha.
Y ahí sí hay una tarea real según con qué factures hoy. Si usas un programa de facturación normal, comprueba que esté adaptado —te contamos cómo en la guía para saber si tu programa cumple—. Si facturas con una hoja de Excel o una plantilla de Word, esas no generan el QR ni el hash, así que tendrás que cambiar de herramienta.
Sobre el cuándo: a septiembre de 2026, las fechas que se manejan son el 1 de enero de 2027 para las sociedades y el 1 de julio de 2027 para el resto, autónomos incluidos. Se han movido un par de veces, así que confírmalas con tu asesoría antes de tomar decisiones grandes. Si dudas de qué necesita tu negocio para llegar a tiempo, lo miramos contigo: escríbenos a contact@easybyte.es o mira la página del servicio.
En resumen
Cómo es una factura con Verifactu: por fuera, casi idéntica a la de siempre, con un código QR y —solo si tu programa envía las facturas a Hacienda— la frase «VERI*FACTU». Por dentro lleva un hash que encadena cada factura con la anterior y que ni tú ni tu cliente veis, porque no se imprime. Lo pone todo el programa; tu única tarea es usar uno que cumpla. Lo que ve tu cliente, en el fondo, es lo mismo que veía antes más un cuadradito para comprobar que la factura es de verdad.
Preguntas frecuentes
¿Qué lleva una factura con Verifactu que no llevaba antes?
Por fuera, un código QR en la factura y, solo si tu programa envía las facturas a Hacienda, la frase «VERI*FACTU». Por dentro, una huella o «hash» que encadena cada factura con la anterior. El QR y la frase se ven; el hash no, va en el registro interno del programa. Todo lo demás (tus datos, el concepto, el IVA, el total) sigue igual.
¿Mi cliente va a notar algo raro en la factura?
Solo el código QR, ese cuadradito de puntos, y en algunos casos la frase «VERI*FACTU». El resto de la factura la verá exactamente igual que siempre. No tienes que rehacer tu plantilla ni explicarle nada.
¿Tengo que poner yo el QR o el hash?
No. Los pone tu programa de facturación de forma automática en cada factura que emites. Tú no tienes que calcular nada ni entender el código; solo necesitas usar un programa que cumpla Verifactu.
¿El código QR lleva mis datos o los del cliente?
Lleva el NIF de quien emite la factura, la serie y el número, la fecha y el importe total, más un enlace a la sede de la Agencia Tributaria. No incluye los datos del cliente ni el detalle de lo facturado, y no va cifrado.
Dónde comprobarlo
- Orden HAC/1177/2024, de 17 de octubre — especificaciones técnicas del reglamento (código QR y mención VERI*FACTU, arts. 20 y 21)consultado el
- Real Decreto 1007/2023 — Reglamento de los sistemas informáticos de facturación (huella o «hash» y encadenamiento, arts. 8 y 12)consultado el
- Real Decreto-ley 15/2025, de 2 de diciembre — la prórroga que fija las fechas de 2027consultado el
- Agencia Tributaria — Sistemas Informáticos de Facturación (SIF) y VERI*FACTUconsultado el