Mejor TPV para hostelería: qué mirar para elegir el terminal de un bar o restaurante
· Javier Miralles · 7 min
Vas a abrir un bar, o el TPV de siempre se te ha quedado viejo, y te pones a mirar opciones. En media hora ya estás perdido: unos venden una tablet con una app, otros un aparato grande de toda la vida, todos dicen ser el mejor para hostelería y ninguno te explica en qué se diferencian de verdad. Y encima ahora hay que mirar lo de la facturación legal. Así que la pregunta que te ronda es la más lógica: entre tanta oferta, ¿cuál me conviene a mí?
En corto
El mejor TPV para un bar o restaurante no es el más barato ni el más completo, sino el que resuelve las cuatro cosas propias de la hostelería: mandar la comanda a la cocina, dividir cuentas, aguantar la hora punta sin caerse y facturar de forma legal. Todo lo demás (marca, pantalla bonita, mil informes) importa mucho menos. Empieza por tu tipo de local: un bar de tapas rápido, un restaurante con mesas y una barra de copas no necesitan lo mismo.
¿Qué hace distinto a un TPV de hostelería?
Un TPV normal, el de una tienda de ropa o una ferretería, hace algo sencillo: pasa un producto, cobra y saca el ticket. Punto. En hostelería eso no llega ni de lejos, porque tu forma de trabajar es otra.
Piensa en un servicio cualquiera. Una mesa pide, la comanda tiene que llegar a la cocina o a la barra sin que nadie cruce el local con un papel. Luego llega otra ronda a la misma mesa, y hay que sumarla a la cuenta que ya estaba abierta. Al final quieren pagar tres por un lado y dos por otro. Y todo esto pasando a la vez en ocho mesas un viernes a las nueve y media.
Un TPV pensado para hostelería sabe hacer justo eso: mesas abiertas, comandas que viajan solas a la cocina, cuentas que se dividen, camareros que cobran desde la mano en la propia mesa. Uno genérico te deja cobrar, sí, pero el resto lo haces tú a base de memoria y gritos. Por eso lo primero no es mirar precios, es mirar si el terminal entiende cómo se trabaja en una barra.
¿Qué tengo que mirar antes de elegir?
Aquí va lo que de verdad decide, ordenado por lo que más se nota en el día a día. Léelo pensando en tu local concreto, no en el bar ideal del folleto.
| Qué mirar | Por qué importa en hostelería | Mala señal |
|---|---|---|
| Gestión de mesas y comandas | Es el corazón del servicio: abrir mesa, mandar a cocina, añadir rondas | Solo cobra y saca ticket, sin mapa de mesas |
| Dividir cuentas | En cuanto hay grupos, lo pides cada día | Solo deja pagar el total, o partir a partes iguales y nada más |
| Funciona sin internet | Si se cae la wifi en plena hora punta, no puedes parar de cobrar | Se queda muerto sin conexión |
| Cobro con tarjeta | Que el camarero cobre en la mesa, sin teclear el importe dos veces | Datáfono suelto que obliga a copiar la cifra a mano |
| Facturación legal (Verifactu) | El TPV emite el ticket, así que hace de programa de facturación | El proveedor no sabe decirte si cumple |
| Soporte cuando falla | Un TPV caído en sábado noche es dinero que no entra | Solo email, o soporte en horario de oficina |
Fíjate que ninguna de estas filas es "cuál tiene más funciones". Un TPV puede tener doscientos informes y fallar en dividir una cuenta. Lo que buscas es que las cosas que haces cien veces al día sean rápidas, y que las raras (una devolución, una factura con datos de empresa) al menos sean posibles.
Si al leer la tabla te das cuenta de que no tienes claro qué encaja con tu forma de vender ni cómo conectar el cobro con el resto, es justo el primer punto que miramos al montar pagos e integraciones para un negocio de hostelería.
¿Y la parte legal? ¿Mi TPV tiene que cumplir Verifactu?
Esta es la novedad que antes no estaba y que ahora aparece en cada conversación. La idea corta: si tu TPV es el que emite el ticket o la factura del cliente, hace de programa de facturación, y a los programas de facturación les aplica la normativa Verifactu. El datáfono, el que solo cobra la tarjeta, no cuenta como tal.
Es una distinción que confunde a mucha gente, porque en un mostrador el aparato de cobrar y el de facturar a veces son la misma pantalla y a veces no. No me voy a poner aquí con fechas ni cifras, porque eso cambia y conviene mirarlo actualizado: lo tienes desarrollado, con la separación TPV/datáfono bien explicada, en Verifactu en el TPV: cómo debe facturar un negocio que cobra con datáfono.
Lo práctico para elegir: pregúntale al proveedor del TPV, por escrito, si su programa cumple la normativa de facturación y desde cuándo. Si no sabe responderte con claridad, es la misma mala señal que ponía la tabla de arriba. Un fabricante serio lo tiene resuelto y te lo dice sin rodeos.
¿Cuánto me va a costar de verdad?
Aquí es donde el precio de la publicidad engaña. Casi todos anuncian una cuota mensual baja y bonita, pero el coste real son tres cosas sumadas, no una.
La cuota del programa: mensual o, en algunos, un pago único por la licencia. La segunda es el hardware: la pantalla, el cajón portamonedas, la impresora de cocina, a veces una tablet extra para la terraza. Se compra o se alquila, y suma. Y la tercera, la que más se olvida, es la comisión por cada cobro con tarjeta, que no la pone el TPV sino tu banco o tu pasarela, y que depende de tu volumen y tu sector. Funciona igual que con cualquier pasarela: no hay tarifa pública para todos, se negocia. Lo contamos para el caso de Redsys en cuánto cobra Redsys de comisión, y en hostelería es exactamente el mismo mecanismo.
Compara el conjunto. Un TPV con cuota baja pero comisión de cobro alta puede salirte más caro al mes que otro con cuota más alta y mejor comisión, sobre todo si mueves mucho ticket pequeño de tarjeta. Pide las tres cifras por escrito antes de firmar.
¿Fijo, tablet o en el móvil?
El formato del cacharro no es un capricho, depende de cómo se mueve tu servicio. Un restaurante con mesas suele querer un terminal fijo en la barra más tabletas o dispositivos de mano para tomar comanda en la mesa. Un bar pequeño puede tirar con una sola pantalla en la barra. Y un food truck o un puesto de mercado necesita algo que funcione con datos móviles y batería, sin depender de una toma de corriente.
La pregunta útil es dónde se cobra y dónde se toma nota. Si es en la mesa, quieres movilidad. Si es todo en barra, un fijo bien puesto rinde más y se estropea menos. Lo que casi nunca compensa es comprar el equipo más aparatoso "por si acaso": pagas por un montaje de restaurante grande para un bar de veinte cubiertos.
Un ejemplo con números
Un bar de tapas de barrio, unos 60 cubiertos al día, ticket medio bajo, mucho cobro con tarjeta suelto. Se plantea dos opciones. La primera: una tablet con app de hostelería, cuota de unos 30-50 € al mes, datáfono integrado y comisión de cobro negociada con su banco. La segunda: un TPV fijo clásico con licencia de pago único más cara por delante, datáfono aparte del banco de siempre, con el que ya tenía buena comisión.
Las cifras son orientativas y cada oferta es distinta, pero el cálculo importante no es la cuota: es cuánto se lleva la comisión de tarjeta al mes con tanto ticket pequeño. Si la app trae una comisión peor que la que este bar ya tenía negociada con su banco, la cuota baja no compensa, y le sale mejor la segunda opción aunque de entrada parezca más cara. En un local con menos volumen de tarjeta, la balanza se inclinaría al revés.
La lección es la de siempre en pagos: la partida que decide no es la que te enseñan primero. Suma cuota, hardware y comisión con tu volumen real, no con el del ejemplo del comercial.
Elegir bien el TPV es en el fondo elegir bien cómo cobras y cómo eso llega a tu caja y a tu contabilidad sin líos. Si estás montando el de tu local y no quieres jugártela con la parte de cobro y facturación, escríbenos a contact@easybyte.es y lo miramos juntos.
Preguntas frecuentes
¿Me vale un TPV de tienda normal para un bar?
Casi nunca. Un TPV pensado para una tienda cobra y saca un ticket, pero no sabe gestionar mesas, mandar la comanda a la cocina ni dividir una cuenta entre seis. En hostelería esas tres cosas son el día a día, así que un terminal genérico te obliga a hacerlas a mano, que es justo lo que se atasca en hora punta.
¿El TPV de mi bar tiene que cumplir Verifactu?
Si tu TPV es el que emite el ticket o la factura del cliente, sí que le aplica la normativa de facturación, porque hace de programa de facturación. El datáfono que solo cobra la tarjeta no. A fecha de hoy conviene comprobarlo con tu proveedor y con tu asesoría; lo explicamos en detalle en la guía de Verifactu en el TPV enlazada más abajo.
¿Necesito un datáfono aparte o va dentro del TPV?
Depende de cómo lo montes. Algunos TPV de hostelería llevan el cobro con tarjeta integrado (cobras desde la misma pantalla) y otros trabajan con un datáfono separado que conectas. Integrado es más cómodo y evita teclear el importe dos veces; separado a veces sale más barato si ya tenías buen acuerdo de comisión con tu banco.
¿Cuánto cuesta un TPV de hostelería al mes?
No hay una tarifa única. Suele haber tres partidas: la cuota del programa (mensual o pago único), el hardware (pantalla, cajón, impresora de cocina) y la comisión por cada cobro con tarjeta, que negocia tu banco o tu pasarela. Lo honesto es sumar las tres antes de comparar, no quedarte solo con la cuota.