TPV virtual vs. datáfono físico: qué necesita tu negocio para cobrar con tarjeta
· Javier Miralles · 6 min
Vas a abrir una tienda, o vas a empezar a vender por internet, y en algún formulario o alguna llamada con el banco te ha salido la palabra "TPV". El problema es que la usan para dos cosas distintas: el aparatito donde el cliente acerca la tarjeta, y un servicio que no ves ni tocas y que solo existe para que tu web pueda cobrar. Nadie te lo ha explicado así de claro, y ahora no sabes si lo que necesitas es un cacharro, un contrato, o las dos cosas.
En corto
Si cobras cara a cara necesitas un datáfono físico; si cobras a través de una web necesitas un TPV virtual; si haces las dos cosas, necesitas los dos. Son la misma función —cobrar con tarjeta— resuelta con piezas distintas: una es un terminal que tienes delante, la otra es un servicio que conecta tu web con el banco sin que nadie vea nada físico.
¿Qué es el datáfono físico?
Es el terminal que ya conoces: el cliente acerca, inserta o desliza la tarjeta, tú pulsas el importe, y en unos segundos confirma si el cobro ha salido bien. Por dentro se conecta con el banco (o con la entidad que te lo presta) para autorizar la operación en tiempo real. No factura nada, no calcula IVA ni guarda el detalle de qué has vendido — solo cobra y confirma.
Lo pides cuando tienes un mostrador, una mesa o un lugar físico donde el cliente está delante en el momento de pagar: tiendas, bares, peluquerías, reparto a domicilio con datáfono portátil.
¿Y qué es el TPV virtual?
Es lo mismo en función, pero sin terminal ni cliente delante. El TPV virtual es el servicio que conecta el formulario de pago de tu tienda online (o el que usas para cobrar por teléfono, tecleando la tarjeta a mano) con el banco, para que ese cobro se autorice igual que si hubiera un datáfono de por medio. Te lo da tu banco (normalmente sobre la infraestructura de Redsys) o una pasarela como Stripe, y se integra en el checkout de tu web.
La confusión viene de que ambos hacen la misma pregunta al banco — "¿esta tarjeta tiene fondos, autorizo el cobro?" — solo que uno la hace con un aparato físico delante del cliente y el otro la hace desde un formulario en una pantalla. Si ya decidiste entre Stripe y el TPV del banco, lo cubrimos con detalle en Stripe o Redsys: qué pasarela conviene a tu negocio; esta guía se queda en el paso anterior, el de saber qué pieza necesitas según cómo vendes.
¿Cuál necesito según cómo vendo?
| Cómo vendes | Qué necesitas | Ejemplo |
|---|---|---|
| Solo en persona, cliente delante | Datáfono físico | Tienda de barrio, bar, peluquería |
| Solo por internet o por teléfono | TPV virtual | Tienda online, venta telefónica con tarjeta a mano |
| En persona y también por internet | Los dos | Tienda con web propia, restaurante con reparto y pedido online |
| Reparto a domicilio | Datáfono portátil (variante física con conexión móvil) | Reparto de comida, técnicos que cobran en la puerta del cliente |
¿No sabes todavía si tu forma de vender encaja mejor con un cobro cara a cara o con una integración en tu web? Es justo el primer punto que miramos al montar pagos e integraciones para un negocio.
¿Se contratan por separado?
Se pueden contratar por separado, pero lo habitual —y lo más cómodo— es pedir los dos a la vez si sabes que vas a necesitarlos, porque suele ser el mismo banco o proveedor quien te da ambos bajo un único contrato de "servicios de pago". Eso simplifica dos cosas: la liquidación (todo el dinero, venga del datáfono o de la web, entra en la misma cuenta) y el soporte (un solo interlocutor si algo falla).
Si empiezas solo con tienda física y más adelante abres venta online, no hace falta cambiar de proveedor: normalmente basta con pedirle al mismo banco que active el TPV virtual sobre la cuenta que ya tienes, o contratar una pasarela aparte si tu web lo pide así.
¿Cuánto cuesta cada uno?
Aquí pasa como con casi todo lo relacionado con comisiones bancarias: no hay una tarifa pública igual para todos. Tanto el datáfono como el TPV virtual cobran una comisión por operación —normalmente un pequeño fijo más un porcentaje sobre el importe— que tu banco negocia según tu volumen, tu sector y tu antigüedad como cliente. Ya lo vimos con detalle para el caso del TPV virtual en cuánto cobra Redsys de comisión: lo mismo aplica al datáfono físico, solo que ahí se suma a veces un alquiler mensual del propio terminal si no lo compras.
Lo único fiable es pedir la oferta por escrito a tu banco para cada pieza que vayas a necesitar, y comparar el conjunto (comisión + alquiler si lo hay) en vez de fijarte solo en el porcentaje.
¿Y si el pago no se refleja bien en mi negocio?
Tanto el datáfono como el TPV virtual solo se encargan de cobrar y confirmar — la parte de que ese cobro se refleje bien en tu caja, tu tienda o tu contabilidad es un paso aparte, y es donde más fallos aparecen sin que se note al principio. Con el datáfono suele resolverse solo si el programa de caja está bien conectado; con el TPV virtual, el mecanismo que avisa a tu web de que el cobro ha salido bien es el webhook, y cuando falla es cuando un pedido pagado se queda pendiente. Lo explicamos en qué es un webhook y por qué tus pagos a veces "no llegan".
Un ejemplo con números
Una tienda de ropa con local a pie de calle empieza vendiendo solo en persona, con un datáfono físico de toda la vida: unos 400 cobros al mes, comisión negociada con el banco en torno al 0,4-0,6 % más un pequeño alquiler del terminal. Al año siguiente abre una tienda online sencilla y necesita un TPV virtual para el checkout — lo pide al mismo banco, que se lo activa sobre la misma cuenta sin tener que renegociar todo el contrato desde cero.
El resultado son dos comisiones distintas conviviendo en la misma cuenta (cada canal tiene su propio porcentaje, porque el riesgo de fraude no es igual cara a cara que a distancia), pero una sola liquidación diaria y un solo interlocutor si algo falla. Lo que no compensa, en este caso, es intentar forzar todo el cobro a través de un único proveedor si uno de los dos canales (normalmente el físico) ya tenía mejores condiciones negociadas de antes.
Si no tienes claro qué necesitas para tu forma concreta de vender, escríbenos a contact@easybyte.es y lo miramos juntos.
Preguntas frecuentes
¿Puedo tener datáfono físico y TPV virtual a la vez?
Sí, y es lo normal si vendes en tienda y también por internet. Suelen contratarse con el mismo banco o proveedor, muchas veces bajo el mismo contrato, y cada cobro —venga del datáfono o de la web— acaba en la misma cuenta.
¿El datáfono físico también lleva un TPV virtual por detrás?
No exactamente: el datáfono se conecta a la red de procesamiento del banco directamente, sin pasar por el checkout de una web. El TPV virtual es la pieza equivalente pero pensada para cobrar sin que el cliente esté delante, con tarjeta escrita a mano o guardada en la pasarela.
¿Cuál es más barato, el datáfono o el TPV virtual?
No hay una respuesta única: las dos comisiones las negocia tu banco o tu pasarela, y dependen de tu volumen y tu sector. Lo único que se repite es que ninguna tiene tarifa pública igual para todos, así que hay que pedirla por escrito antes de decidir.
¿Necesito un datáfono si solo vendo por internet?
No. Si nunca cobras cara a cara, el datáfono no te aporta nada: todo tu cobro pasa por el TPV virtual integrado en el checkout de tu tienda online.